El pasado día 3 de abril de 2012 fallecía Antonio Mingote, dibujante, escritor, periodista y académico de la lengua. Mucho se ha hablado sobre su vida, sus libros y, sobre todo, de sus dibujos durante estos días. Porque lo que ha hecho que Mingote sea famoso en nuestro país y fuera de él ha sido principalmente su trabajo como humorista gráfico.

Pero lo que os quiero enseñar es una obra que yo no he conocido hasta después de su muerte. Se trata del libro ¡Viva la ciencia!, escrito por José Manuel Sánchez Ron e ilustrado por Antonio Mingote.

(Una de las ilustraciones de Mingote que aparecen en el libro)

El párrafo que aparece en la contraportada es el siguiente:

No hay nada comparable al gozo del saber científico, porque con él podemos conocer el universo, el mundo que nos rodea, la vida y a nosotros mismos. Y, sin embargo, nos disuade de ese conocimiento una prevención injustificada: solemos creer que es difícil y, quizá, prescindible. Es un trágico error. Primero, porque deja a los ignorantes indefensos ante la naturaleza y sus manifestaciones cotidianas; después, porque pierden irremisiblemente una fuente inagotable de placer intelectual.

Cuánta razón guardan las palabras que componen este párrafo.

Parte del libro está disponible en Google Books. En el índice (al final del libro) podemos ver que hay un capítulo dedicado exclusivamente a las matemáticas. Concretamente el segundo, que se titula ¡Vivan las matemáticas!. Merece la pena echarle un vistazo.


Visto en Science is Beauty.


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