Hace poco menos de un mes aparecía en Microsiervos una entrada en la que se hablaba del superordenador Grace Hopper y el satélite Planck. Sin entrar en el contenido de dicha nota (haced click en el enlace si estáis interesados), la pregunta que se harán los más curiosos es bastante evidente: ¿quién es Grace Hopper?

El año 1992, año de Juegos Olímpicos y Expo en España, no comenzaba bien para la familia Hopper. El 1 de enero fallecía Grace Murray Hopper a la edad de 85 años. El primer día de este año 1992 terminaba así la vida de una de las mujeres matemáticas e informáticas más importantes de la historia. Hace poco más de 21 años moría una de las personas más influyentes del siglo XX en lo que a matemáticas e informática se refiere.

Grace Murray Hopper

Grace Murray Hopper nació en Nueva York el 9 de diciembre de 1906 en el seno de una familia en la que los estudios se consideraban como algo fundamental para el desarrollo de la personal, y en la que se consideraba que los varones y las mujeres debían tener las mismas oportunidades. Esto, unido a las cualidades para las ciencias en general, y las matemáticas en particular, que mostró Grace desde pequeña, hicieron que pudiera estudiar hasta la universidad. La secundaria la estudió en el Vassar College, en el que se graduó en matemáticas y física, y más adelante se doctoró en matemáticas en la Universidad de Yale (primera mujer que lo conseguía). Su tesis se tituló New Types of Irreducibility Criteria y la realizó bajo la supervisión del matemático noruego Øystein Ore.

A pesar de todo esto, y de que estuvo ejerciendo un tiempo como profesora, la vida de Grace Hopper iba a seguir un camino en principio muy distinto al que marcaban sus estudios. Quizás inspirada en su bisabuelo, que fue militar (Alexander Russell, Almirante de la Armada de Estados Unidos), Grace entró en la Marina de los Estados Unidos (no sin dificultades, ya que no daba, y por una cantidad considerable, con el peso mínimo), llegando a ser la número uno de su promoción y saliendo con el grado de teniente junior.

Como no podía ser de otra forma, Hopper pasó a tener una ocupación acorde a su formación. Concretamente pasó a estar bajo las órdenes del matemático Howard Aiken, principal desarollador del computador Mark I. Y no tuvo mal debut nuestra protagonista, recibiendo por parte de Aiken su primer encargo nada más llegar en estos términos:

¿Dónde demonios estabas? ¡Calcula los coeficientes de estas series de la arcotangente para el próximo jueves!

A pesar de este «extraño» comienzo, la relación laboral entre Aiken y Hopper fue bastante fructífera, llegando a escribir varios artículos en colaboración sobre el Mark I y sus sucesores, el Mark II y el Mark III.

En relación con esto, Hopper está relacionada con uno de los momentos más curiosos de la historia de la informática, ya que fue en el Mark II donde se encontró el primer bug real. La historia es más o menos como sigue: se detectan errores en el Mark II y, después de analizarlo, se encuentra un pequeño bichito entre las conexiones. El caso se refleja como una incidencia llamando bug al bichito (que es precisamente lo que significa en inglés), quedando a partir de ahí ese nombre para los errores de los programas informáticos. Si bien no fue Hopper quien lo encontró, sí que parece ser que fue quien difundió esta denominación para los errores informáticos.

Pero, sin duda, el nombre de Grace Murray Hopper debe y tiene que estar asociado al COBOL, lenguaje de programación orientado principalmente hacia el mundo de los negocios que ella desarrolló y que todavía hoy se utiliza de manera masiva.

A mediados de la década de los 50 del siglo XX, Hopper entró a formar parte de una compañía privada como matemática. Esta compañía se llamaba en aquel momento Eckert-Maunchly Corporation, y la llevaban John Presper Eckert y John William Mauchly, padres del famosísimo ENIAC. Hopper llegó a la misma para contribuir al desarrollo de la informática más allá de sus usos eminentemente militares, y vaya que lo hizo. Desarrolló el primer compilador de la historia y el primer compilador para procesamiento de datos que usaba órdenes en inglés: el FLOW-MATIC.

Pero no quedó ahí la cosa. Hopper quiso dar un paso más para intentar crear un lenguaje de programación mediante el cual el computador entendiera el inglés, la lengua de los negocios, y que pudiera utilizarse en cualquier ordenador. Estas ideas sentaron las bases del COmmon Business-Oriented Language (COBOL), y un par de años después de esto se creó un comité para diseñar dicho lenguaje. Aunque Hopper no tuvo un papel principal en el desarrollo del mismo, la influencia del FLOW-MATIC en su diseño hizo que se la considerara como la creadora del COBOL.

Unos años después, en 1966, Hopper tuvo que retirarse de la Marina por cuestiones de edad, pero poco después fue llamada de nuevo para echar una mano con el pago electrónico de las nóminas durante un breve tiempo. Pero lo que en principio iban a ser 6 meses se terminaron convirtiendo en varios años. En 1973 Grace Hopper se retira a la reserva y es nombrada Capitán. Su retiro definitivo de la Marina se produjo en 1986, siendo ya Contraalmirante.

Entre los múltiples reconocimientos que recibió Grace Hopper se encuentran más de 40 doctorados honoris causa, la Medalla de Servicio Distinguido de Defensa y la Medalla Nacional de Tecnología, y el hecho de que un destructor de la Marina estadounidense lleve su nombre: USS Hopper (DDG-70). También recibió el título de Hombre del Año (¿?) en 1969.

Desde 1971 se entrega el Premio Grace Murray Hopper por parte de la ACM (Association for Computer Machinery). Entre los premiados se encuentran nombres ilustres de la informática moderna como Donald Knuth (primer premiado, 1971), Stephen Wozniak (en 1979) o Richard Stallman (en 1990).

Y desde 1994 (y anualmente desde 2006) se celebra en su honor el congreso Grace Hopper Celebration of Women in Computing.

Sin duda una mujer tremendamente interesante, una adelantada a su tiempo y una valiente a la que la informática le debe bastante de lo que es en la actualidad.


Fuentes y más información:


Esta es mi primera aportación a la Edición 4.123 del Carnaval de Matemáticas, que en esta ocasión organiza el blog Eulerianos.

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