En un concurrido congreso de matemáticas, plagado de fórmulas, teoremas y mentes brillantes, se encontraban Eje X, elemento serio y formal, siempre recto y medido en sus palabras y tan rígido como una línea vertical, y Eje Y, ente extrovertido y espontáneo, lleno de curvas y energía y tan vibrante como la frontera de un fractal.

Caminaba Eje X por el pasillo del congreso absorto en sus pensamientos, tan ensimismado como una ecuación cuadrática sin soluciones reales. De repente, chocó de frente con Eje Y, tan impredecible como una función irracional, que iba dando saltos y hablando por teléfono.

Eje X: (Frunciendo el ceño) – ¡Cuida por dónde vas!
Eje Y: (Sobresaltado) – ¡Lo siento! Iba distraído. ¿Estás bien?
Eje X: – Sí, sí, estoy perfecto. (Lo observa con curiosidad) ¿Y tú? ¿Eres nuevo en el congreso?
Eje Y: – ¡Sí! Soy Eje Y, un placer conocerte.
Eje X: – Yo soy Eje X. (Silencio incómodo, tan tenso como la derivada de una función discontinua)
Eje Y: (Rompiendo el hielo) – Oye, ¿te apetece tomar un café?
Eje X: (Dudando) – Bueno, sí, por qué no.

A pesar de sus diferencias, se fueron enamorando poco a poco. Eje X apreciaba su espontaneidad y su alegría, tan contagiosas como una sonrisa radiante. Por otra parte, Eje Y admiraba su seriedad y su inteligencia, tan profunda como el teorema de Gödel. Sin embargo, su relación no era fácil, llena de altibajos como la gráfica de la función seno.

Eje X: (Suspirando) No sé, Eje Y, somos tan diferentes… Tú siempre estás arriba y abajo, y yo siempre estoy aquí, en el mismo sitio, tan inmutable como una constante matemática.
Eje Y: (Sonriendo) Pero eso es lo que nos hace especiales. Tú me das estabilidad y yo te aporto dinamismo. ¡Somos el complemento perfecto! Como el ying y el yang, o como la suma y la resta, inseparables.
Eje X: (Pensativo) Tienes razón. Además, sin ti, el plano cartesiano sería un lugar muy aburrido, tan monótono como la sucesión de los números pares.

En aquel momento, Origen, asistente neutral del congreso y observador silencioso (hasta ahora) de la peculiar relación entre Eje X y Eje Y, entró en acción:

Origen: (Con voz suave) – Perdonen que me entrometa, pero desde mi perspectiva neutral puedo ver que su amor es tan real como el teorema de Pitágoras. No importa si son diferentes, sus puntos se complementan a la perfección creando un hermoso plano del amor.

Esas palabras de Origen fueron las que hicieron decidirse a Eje X. Esa misma tarde, mientras paseaban por el plano cartesiano, Eje X se detuvo frente a Eje Y y se arrodilló, tan solemne como un axioma matemático:

Eje X: – Eje Y, ¿te gustaría formar un sistema de coordenadas conmigo?
Eje Y: (Con lágrimas en los ojos) – ¡Sí, quiero!

Y así, Eje X y Eje Y se unieron para siempre, creando un espacio donde la lógica y la creatividad podían coexistir en perfecta armonía, tan bella como la identidad fundamental de la trigonometría. Su historia de amor se convirtió en una leyenda en el congreso de matemáticas, convirtiéndose así en un hermoso ejemplo de que el amor puede florecer incluso en los lugares más inesperados, incluso en el plano cartesiano.


Esta historia es un relato de amor matemático-humorístico retocado por mí, Miguel Ángel Morales Medina, a partir de un texto creado (a petición mía) por la inteligencia artificial Google Bard (ahora, Gemini), modelo de lenguaje del estilo similar a ChatGPT. Porque la IA nos puede dar mucho y puede crear historias muy originales e incluso interesantes, pero debemos ser nosotros quienes supervisemos el resultado final, quienes nos aseguremos de que sus creaciones son correctas y adecuadas y quienes les demos los retoques oportunos. La IA puede ser nuestra amiga, pero no debe ser nuestra sustituta.


El texto anterior (junto con la aclaración final) es el artículo completo que he publicado este año 2024 en la revista de San Valentín del centro en el que trabajo actualmente, el IES Comendador Juan de Távora de Puertollano. Os dejo otros artículos que he publicado en dicha revista en años anteriores:


La imagen de portada también ha sido creada por IA de la siguiente manera:

  • Introduje parte del texto de esta historia en Gemini y le pedí que me diera un prompt (de hecho, le pedí varias opciones) para una IA de generación de imágenes con el que pudiera generar alguna imagen relacionada con el texto para ilustrar un post de mi blog.
  • Metí varios de esos prompts en el generador de imágenes de Bing, obteniendo unas cuantas imágenes bastante buenas y muy originales (aunque todas de tamaño 1024×1024, no he conseguido todavía que me genere imágenes a otros tamaños).
  • Elegí una de ellas y me la llevé a Uncrop, IA con la cual pude ampliar la imagen en horizontal.
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