Estoy seguro de que a la mayoría de vosotros os habrán hecho alguna vez una encuesta, y también estoy seguro de que muchos de vosotros no habréis sido totalmente sinceros (por no decir que «habréis mentido») en alguna de las preguntas de dicha encuesta por lo comprometedor de la misma. Preguntas relacionadas con temas conflictivos (como la eutanasia, la pena de muerte o el aborto) o con temas tabú (como todo lo relacionado con el sexo) pueden llevarnos a no marcar la respuesta que creemos más cercana a la realidad por miedo o pudor.

Entiendo que las personas encargadas de realizar las encuestas cuentan con esto, conviven con ello, y por tanto tendrán mecanismos para disminuir lo máximo posible la influencia de esta circunstancia en los resultados de las encuestas (o deberían).

Lo que puede resultar curioso es que una opción para que esto ocurra con menos frecuencia sea incluir el azar en el propio acto de responder a la encuesta. Sí, el azar puede ayudarnos a obtener un resultado más fiable de nuestra encuesta. Vamos a ver cómo.

Imaginemos que queremos realizar una pregunta a un grupo grande de personas, digamos 15000. Y supongamos que la pregunta es algo «conflictiva», algo así como

¿Ve habitualmente (digamos que «habitualmente» es «dos o más veces por semana») los documentales de La2?

Seguro que muchos de los encuestados dirían en primera instancia que «Sí», pero ante una pregunta como ésta uno puede no tener muy claro si la respuesta ha sido sincera o no. Vamos a introducir el azar de la siguiente manera:

El proceso para responder a la pregunta será el siguiente:

El encuestado tira una moneda al aire y mira el resultado (sin que lo vea nadie más). Si ha salido cara responde con total sinceridad a la pregunta, y si ha salido cruz responde «No».

De esta forma se entiende que eliminamos la posibilidad de que el encuestado responda algo que no piensa por el hecho de que el encuestador esté delante, o porque luego vayan a asociar con él una respuesta «comprometida» (que no ve los documentales de La2), ya que si ha respondido «No» puede haber sido porque en realidad respondió sinceramente «No» o porque simplemente obtuvo una cruz al tirar la moneda.

Bien, vayámonos al lugar del encuestador. ¿Para qué le sirve esto? Muy sencillo. Imaginemos que al repasar las respuestas ve que hay, por ejemplo, 14144 respuestas negativas. Por el hecho de que tanto la probabilidad de obtener cara como la de obtener cruz al lanzar una moneda es \textstyle{\frac{1}{2}}, aproximadamente la mitad de los encuestados, unos 7500, habrán respondido «No» porque les salió una cruz. Eliminando estas respuestas tenemos 14144-7500=6644 respuestas negativas que se entiende que son sinceras de entre 15000-7500=7500 respuestas posibles. Eso nos da una probabilidad de

P(\mbox{no ver habitualmente los documentales de La2})=\cfrac{6644}{7500} \approx 0,88587

Es decir, que aproximadamente el 88,6% de los encuestados no ve habitualmente (dos o más veces por semana) los documentales de La2.

Interesante método para conseguir buenas estimaciones de las respuestas que nos ofrece una encuesta. ¿Conocéis más «trucos» de este estilo para disminuir ese miedo/pudor a ciertas respuestas?


Método visto en El hombre anumérico, de John Allen Paulos.


Actualizado el post cambiando «Sí» por «No» cuando sale cruz, así queda más coherente todo. Muchas gracias a @quimtestar por el aviso.

Print Friendly, PDF & Email