Hemos comentado muchas veces la importancia de las matemáticas en nuestras vidas, pero también es cierto que en muchas ocasiones es complicado ver la influencia de una rama de las matemáticas en aspectos de la vida real.

En otras ocasiones esta influencia aparece de forma clara, como por ejemplo ocurría en los radares de Lagrange. De hecho hay ocasiones en las que un campo relacionado con las matemáticas determina totalmente el desarrollo de una actividad, pudiendo llegar a ser el punto clave del futuro de toda la humanidad. En este artículo vamos a hablar sobre uno de estos casos: la historia del telegrama Zimmermann.

El telegrama Zimmermann

La Primera Guerra Mundial, conocida como La Gran Guerra, fue un conflicto bélico que se desarrolló desde 1914 a 1918 y que involucró a más de 30 países. El detonante que provocó el estallido de la misma fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa a manos de un estudiante serbio. A raíz de ello Austria declaró la guerra a Serbia, dando comienzo a la guerra.

Poco a poco fueron uniéndose más países al conflicto: el Imperio Ruso se unió a Serbia, Alemania apoyó a Austria, y la lista fue creciendo hasta llegar, como decíamos, a más de 30 países implicados. En 1918 la guerra concluyó con victoria del bando aliado (Serbia junto con todos los países que la apoyaron) sobre las potencias centrales (Austria junto a Alemania y sus apoyos).

Lo que vamos a contar en los siguientes párrafos es una de esas muchas pequeñas historias que hay en este tipo de conflictos. Nos situamos a finales de 1916, en plena guerra, con Estados Unidos todavía al margen. Bueno, en realidad no del todo, ya que dos años antes un submarino alemán había torpedeado el barco de pasajeros Lusitania (con bandera británica, esto es, del bando aliado), en el cual viajaban más de 100 civiles estadounidenses. Este hecho que había motivado que Estados Unidos diera un aviso a Alemania, amenazando con entrar en la guerra apoyando a los aliados. Pero bueno, Estados Unidos todavía permanecía, al menos oficialmente, fuera del conflicto.

Estábamos a finales de 1916. En noviembre de ese año Arthur Zimmermann es nombrado Ministro de Asuntos Exteriores alemán. más tarde, concretamente en enero de 1917, Zimmermann envía un telegrama cifrado al embajador alemán en Washington, Johann von Bernstorff, para que éste lo envie al embajador alemán en México, Heinrich von Eckardt. El texto de dicho telegrama, el conocido como telegrama Zimmermann, era el siguiente:

Telegrama Zimmermann codificado

Telegrama Zimmermann codificado

Nos proponemos comenzar el primero de febrero la guerra submarina, sin restricción. No obstante, intentaremos mantener la neutralidad de los Estados Unidos de América.

En caso de no tener éxito, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: hacer juntos la guerra, declarar juntos la paz. Aportaremos abundante ayuda financiera; y el entendimiento por nuestra parte de que México ha de reconquistar el territorio perdido de Nuevo México, Texas y Arizona. Los detalles del acuerdo quedan a su discreción (de von Eckardt).

Queda usted encargado de informar al presidente (de México) de todo lo antedicho, de la forma más confidencial posible, tan pronto como el estallido de la guerra con los Estados Unidos de América sea un hecho seguro. Debe además sugerirle que tome la iniciativa de invitar a Japón a adherirse de forma inmediata a este plan, ofreciéndose al mismo tiempo como mediador entre Japón y nosotros.

Haga notar al presidente que el uso despiadado de nuestros submarinos ya hace previsible que Inglaterra se vea obligada a pedir la paz en los próximos meses.

Bien, vamos a explicar un poco el tema. Alemania, evidentemente, no quería que Estados Unidos entrara en la guerra, pero en cierto modo veía bastante probable que así ocurriera. Por tanto buscaban un aliado geográficamente cercano a Estados Unidos que pudiera anular dicha posibilidad. Por ello intentaban negociar con México para que, en el caso de que al final se produjera la entrada de los estadounidenses, ellos (México) amenazaran la frontera con Estados Unidos. Esto podría suponer que Estados Unidos dedicara más esfuerzos al posible conflicto que se podría producir en sus propias fronteras, evitando así su entrada en La Gran Guerra.

Para todo ello era fundamental que pasara un tiempo para que México se organizara lo suficiente. Por ello era indispensable que el contenido del telegrama permaneciera en secreto.

El porqué de la vital influencia de la criptografía en el devenir de La Gran Guerra

Llegó el momento de las matemáticas. Bueno, en realidad de la criptografía, campo, como ya sabemos, relacionado con la aritmética modular y la teoría de números. Vamos, matemáticas.

Inglaterra, del bando aliado, tenía controlados los cables submarinos que conectaban Alemania con el continente americano, por lo que todo mensaje que pasaba por ellos podía ser interceptado por los ingleses. Por otra parte, Estados Unidos había dado cierto apoyo a Alemania para que enviara mensajes bajo su protección (por ello el mensaje se envió a Washington). El caso es que Inglaterra interceptó el mensaje y lo mando a su departamento de criptoanálisis, conocido como Habitación 40.

Utilizando la información de que disponían sobre los métodos de encriptación utilizados por los alemanes, los expertos de la Habitación 40 consiguieron desencriptar el telegrama Zimmermann, cuyo contenido comunicaron a Estados Unidos. A finales de febrero de 1917 éstos filtran el mensaje a la prensa, a mediados de marzo el propio Zimmermann reconoce la veracidad del texto y se declara autor del mismo y dos semanas más tarde, antes de la ofensiva alemana, Estados Unidos entra en el conflicto en el bando aliado. Algo más de un año después La Gran Guerra concluye con derrota del bando austriaco-alemán.

Por todo esto la actuación de los criptoanalistas británicos fue crucial. Si Inglaterra no hubiese interceptado el mensaje esta historia tampoco se habría producido, pero aun habiendo accedido al mensaje cifrado la clave fue la pericia de estos expertos en criptografía. Si el telegrama Zimmermann no hubiese sido desencriptado, Estados Unidos no habría sabido de las intenciones alemanas. Entonces, aunque México no hubiese entrado en el juego, la ofensiva submarina alemana posiblemente hubiera debilitado lo suficiente a Inglaterra como para que la Primera Guerra Mundial terminara con victoria de las potencias centrales antes de que los estadounidenses tuvieran tiempo para responder, por lo que seguro que a partir de ahí la historia de la humanidad hubiese sido muy distinta…

Fuentes:

  • Matemáticos, espías y piratas informáticos, de Joan Gómez (Colección El mundo es matemático de RBA).
  • Primera Guerra Mundial en la Wikipedia española.
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